Cuadro Honor 2026 Primer Semestre
Entre Estrellas y Tradición: La Jornada de Excelencia en la Escuela Villa Carolina
La mañana del martes 16 de julio de 2026, el frío habitual de Temuco se vio disipado por el calor de una comunidad que se reunió para celebrar el esfuerzo. En el patio principal de la Escuela Villa Carolina, un escenario engalanado con un imponente telón rojo y estrellas doradas bajo el lema "Cuadro de Honor 2026" esperaba a sus protagonistas. Eran las 10:00 A.M. cuando la locutora, María José Vásquez, dio la bienvenida a una audiencia compuesta por familias, docentes y autoridades, marcando el inicio de un rito que la institución considera una pausa necesaria para "mirar el camino recorrido".
La ceremonia comenzó con la solemnidad del Himno Nacional, dirigido por la profesora Marcela Pizarro, dando paso a las palabras del Director, Luis Lazo Millar, quien destacó el liderazgo pedagógico y comunitario como pilares del establecimiento. El ambiente, capturado en imágenes que mostraban a los apoderados atentos desde sus asientos, reflejaba el fuerte vínculo entre la familia y la escuela que la institución tanto promueve.
El primer bloque de premiación, denominado “Trabajo Efectivo en Aula”, reconoció la perseverancia diaria. Estudiantes desde Pre-kínder hasta 8° año básico, como Antonella Velásquez y Sofía Garrido, subieron al escenario para recibir sus distinciones de manos de la Jefe de la UTP, Cecilia Cantero Morales, y del Director. Entre aplausos, la pequeña Javiera Moreno Escalona, de Pre-kínder A, enterneció a los presentes con un declame poético que sirvió de interludio artístico.
La jornada avanzó hacia los valores de la Sana Convivencia y el Buen Trato, una categoría fundamental para la Inspectora General, Nadia Navarro, quien se encargó de premiar a aquellos alumnos que han hecho del diálogo su principal herramienta, como Leah Salamanca y Thomas Sabio. La diversidad de la escuela se hizo notar no solo en el idioma, con una presentación musical en inglés a cargo del primer año A, sino también en su profundo sello intercultural.
Uno de los momentos más significativos fue el reconocimiento del concurso de dibujo sobre el “We Txipantu y la Cultura Mapuche”. Bajo la mirada de la educadora tradicional Rosita Melipan, estudiantes como Benjamín López y Alexia Jimenez fueron premiados por plasmar en arte la sabiduría de los ciclos de la tierra, un concepto que la escuela valora como un renacimiento espiritual y empírico.
Hacia el final, la emoción alcanzó su punto máximo con el premio de “Superación Personal”. Josefa Montecino, Sebastián Vergara y Felipe Meriño fueron aplaudidos no solo por sus calificaciones, sino por su valentía para superar desafíos actitudinales y disciplinarios, encarnando el espíritu de resiliencia de la comunidad.
La ceremonia concluyó con el Himno de la Escuela, un canto que selló el compromiso de una institución que, entre noticias de admisiones escolares y festivales de convivencia, sigue apostando por una educación pública de calidad en el corazón de Villa Carolina. Al cierre, las familias se retiraron con el orgullo de saber que, como dijo la locutora citando a Aristóteles, en esta escuela "la excelencia no es un acto, sino un hábito".
La mañana del martes 16 de julio de 2026, el frío habitual de Temuco se vio disipado por el calor de una comunidad que se reunió para celebrar el esfuerzo. En el patio principal de la Escuela Villa Carolina, un escenario engalanado con un imponente telón rojo y estrellas doradas bajo el lema "Cuadro de Honor 2026" esperaba a sus protagonistas. Eran las 10:00 A.M. cuando la locutora, María José Vásquez, dio la bienvenida a una audiencia compuesta por familias, docentes y autoridades, marcando el inicio de un rito que la institución considera una pausa necesaria para "mirar el camino recorrido".
La ceremonia comenzó con la solemnidad del Himno Nacional, dirigido por la profesora Marcela Pizarro, dando paso a las palabras del Director, Luis Lazo Millar, quien destacó el liderazgo pedagógico y comunitario como pilares del establecimiento. El ambiente, capturado en imágenes que mostraban a los apoderados atentos desde sus asientos, reflejaba el fuerte vínculo entre la familia y la escuela que la institución tanto promueve.
El primer bloque de premiación, denominado “Trabajo Efectivo en Aula”, reconoció la perseverancia diaria. Estudiantes desde Pre-kínder hasta 8° año básico, como Antonella Velásquez y Sofía Garrido, subieron al escenario para recibir sus distinciones de manos de la Jefe de la UTP, Cecilia Cantero Morales, y del Director. Entre aplausos, la pequeña Javiera Moreno Escalona, de Pre-kínder A, enterneció a los presentes con un declame poético que sirvió de interludio artístico.
La jornada avanzó hacia los valores de la Sana Convivencia y el Buen Trato, una categoría fundamental para la Inspectora General, Nadia Navarro, quien se encargó de premiar a aquellos alumnos que han hecho del diálogo su principal herramienta, como Leah Salamanca y Thomas Sabio. La diversidad de la escuela se hizo notar no solo en el idioma, con una presentación musical en inglés a cargo del primer año A, sino también en su profundo sello intercultural.
Uno de los momentos más significativos fue el reconocimiento del concurso de dibujo sobre el “We Txipantu y la Cultura Mapuche”. Bajo la mirada de la educadora tradicional Rosita Melipan, estudiantes como Benjamín López y Alexia Jimenez fueron premiados por plasmar en arte la sabiduría de los ciclos de la tierra, un concepto que la escuela valora como un renacimiento espiritual y empírico.
Hacia el final, la emoción alcanzó su punto máximo con el premio de “Superación Personal”. Josefa Montecino, Sebastián Vergara y Felipe Meriño fueron aplaudidos no solo por sus calificaciones, sino por su valentía para superar desafíos actitudinales y disciplinarios, encarnando el espíritu de resiliencia de la comunidad.
La ceremonia concluyó con el Himno de la Escuela, un canto que selló el compromiso de una institución que, entre noticias de admisiones escolares y festivales de convivencia, sigue apostando por una educación pública de calidad en el corazón de Villa Carolina. Al cierre, las familias se retiraron con el orgullo de saber que, como dijo la locutora citando a Aristóteles, en esta escuela "la excelencia no es un acto, sino un hábito".